¿EMPEZAR A MOVER LA ESCOBA EN EDUCACIÓN?

Freddy Sánchez Ibarra

Respecto de aplicar soluciones a todo evento un amigo siempre me ponía en la disyuntiva de si era mejor ¿empezar a mover la escoba o no? relacionando esta potencialidad a si era más positivo empezar a realizar acciones en pos de mejorar algo o esperar finalmente por una solución efectiva, pero que por la demora (u otros factores) podía no presentarse.

En este marco, se puede considerar la medida del gobierno de incentivar a los mejores estudiantes según su rendimiento de PSU como un paso importante y efectivo  para mejorar la Educación en Chile. Pero también se puede apreciar en conjunto con capacitar a los futuros docentes fuera del país o en la misma línea perfeccionar directivos, observar y copiar modelos de países “industrializados” (como algunos “opinólogos” de la educación señalan), mejorar la carrera docente a través de un sistema de incentivos monetarios o reformular las carreras de pedagogía, como medidas, que cual aspirina, proporcionan efectos paliativos, desinflamatorios u otros para el paciente representado por la Educación chilena. O sea, no se realiza la necesaria cirugía mayor. Utilizando la analogía del principio sólo se mueve la escoba.

Creo que uno de los problemas que ha llevado  insistentemente en Educación a que sólo  se empiece a mover una escoba, corresponde al derrotero seguido por la discusión educativa en el último tiempo, la que se ha realizado en espacios que no son precisamente propios para la generación del diagnóstico y soluciones propias del contexto pedagógico. Así entonces, “movimientos ciudadanos” (cuyo carácter es cuestionable en términos de la real distinción entre “ciudadano” y de “élite”), medios de comunicación (con periodistas panfletarios u otros que, frente a su desconocimiento en la materia, tienden a la respuesta personal y ligera) o el espacio político que sabemos en sociedades latinoamericanas, como señala Bobbio, “cortan nudos” en vez de “desamarrarlos” se mueven en términos más rápidos que los espacios culturales (Brunner) presentando el claro desfase modernización-modernismo planteado por Habermas.

Esta discusión, que es válida en la medida de que  la libertad de opinión está consagrada en la Declaración Universal de los DDHH y ratificada por nuestra Constitución ha obnubilado el real debate que nos merecemos como país con los actores pertinentes en el ámbito educativo… ¡y que existen!.

Esta discusión debe pasar primero por identificar quienes son los actores educativos que deben generar discurso, diagnóstico y soluciones. De tal forma, sostenedores, profesores, apoderados, estudiantes, universidades (con sus propias dinámicas), Centros Educativos “de giro único”, etc.  deberían articular el trabajo, a fin de establecer un discurso dialógico entre teoría y praxis que ciertamente cuestione la realidad existente, considerando el contexto nacional actual, la tradición, el currículum oculto nacional, el modelo económico, los poderes fácticos, etc. A fin de que a través de una mirada introspectiva realizada por la labor legítima desde los actores relevantes y transversales se obtengan resultados.

En aras de bajar esta arenga a la realidad corresponde realizar un recuerdo: La instancia representada por el comité asesor de educación que durante el gobierno de Bachelet  generó ese espacio y cuya principal propuesta: “El fin de lucro” (F. Atria) fue abortada políticamente. En otras palabras, el único intento, realmente legítimo, transversal, intelectual y experiencialmente relacionado con la materia, presentó una salida de cambio estructural que ciertamente hubiera producido transformación en los problemas de equidad tan panfletariamente tratados a raíz de los resultados de la encuesta CASEN, pero que el murallón de los espacios de discusión no legítimos frenaron. Así entonces, por el logro intelectual de la comisión y el coraje social que produce el freno de sus opiniones, me parece pertinente retomar nueva y porfiadamente el diálogo articulado entre todos los actores relacionados directamente con Educación entendiendo que los tiempos de discusión e implementación son lentos, no aptos para sujetos, movimientos o consensos efectistas propios de esta sociedad neoliberal, en la que la rueda de la cultura gira lento a diferencia de la rueda  política que es vertiginosa por su carácter, a ratos, populista.

¿Es mejor empezar a mover la escoba que no moverla? Reduciendo el debate: Si, es mejor comenzar a moverla, pero lo realmente virtuoso, estructural y profundo siempre será barrer toda la casa que uno conoce perfectamente.

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2 Respuestas a “¿EMPEZAR A MOVER LA ESCOBA EN EDUCACIÓN?

  1. Lo único que se logró en todos estos años de giobiernos “progresistas” es un magisterio que se olvidó de pescar, pues simpre se le entregó el pescado servido y casi “masticado”.Hoy los malos hábitos profesionales perduran…

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  2. Pingback: Los números de 2010 « Vamostodostusolo's Blog·

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