MI PRIMER MANIFIESTO EN TRES PUNTOS

Freddy Sánchez Ibarra

Para ir calentando motores respecto de  ir señalando que creo es importante para mejorar la educación en Chile.

I. Se debe asumir a l@s docentes como profesionales, esto es, como intelectuales que deben formar parte del debate sobre la realidad nacional y educativa a través de espacios de participación y criticidad

La realidad nos plantea la necesidad de que la pedagogía se haga más política y la política más pedagógica (como plantea H. Giroux). Lo primero se refiere, básicamente, a la necesidad de la educación de ser más crítica con la realidad en que viven l@s niñ@s y jóvenes y que estos tomen conciencia de los problemas políticos y socioeconómicos que se viven en la actualidad, hay que hacer más humanitaria la educación. Lo segundo se refiere a los canales de expresión que hay que generar para l@s estudiantes que apunten a materializar, dar voz y voto a ell@s, trabajar para que los aprendizajes se logren en comunión, organización, con su particularidades todo dentro de su contexto histórico, social, etc.

Lo anterior es misión de l@s profesor@s que, como intelectuales transformativos, debemos ser participativos y críticos del momento que estamos viviendo, debemos sentirnos parte de la misión educadora desde la formulación misma de la teoría y hacerla dialogar con la experiencia que sólo nosotr@s tenemos. Pero además,  debemos tomar parte en todas las decisiones curriculares, económicas, de calidad laboral, de gestión, de política educativa, etc., con un discurso articulado y sólido. Sólo con dichas condiciones podremos sentirnos parte integrante y vital (papel que nos corresponde) de un cambio radical educativo del país.

II. La Educación chilena no puede centrarse exclusivamente en la lecto – escritura y el razonamiento matemático. Por tanto, la recetas foráneas en materia de enseñanza – aprendizaje deben contextualizarse a fin de establecer un tipo de educación integral que favorezca las inteligencias múltiples de l@s estudiantes y a su vez estimule la capacidad crítica y el crecimiento valórico, en libertad, de ell@s

Existen problemas de lecto – escritura, comprensión y razonamiento matemático más que diagnosticados. Sin duda alguna, hay que abordarlos. Pero el extremismo con el que se ha impulsado (fracasadas) campañas para superarlos nos han hecho dirigir los esfuerzos de la escuela sólo a esos focos olvidando que debemos promover un desarrollo integral. Parece una buena medida el SIMCE para estudiantes en Educación Física, pero a través de pruebas censales y planes desarticulados y aislados no se subsana el desafío de apuntar a las inteligencias, contextos e intereses múltiples de nuestr@s estudiantes. El mundo cambió, la(s) cultura(s) escolar(es) cambió(aron) y no hemos atendido  ello.

III. El mayor desafío pasa por entender a la Educación como un proceso individual y social y no como un producto. Es por ello que la inserción distorsionada de nuestro sistema educativo al mercado debe corregirse. No cobro, no selección. Debe evitarse la transmisión de privilegios y la educación debe hacerse ciudadana.

Toda vez que la Educación fue ingresada como bien transable en el mercado se produjeron las tremendas anomalías que al día de hoy hacen crisis. Los sueldos docentes, la infraestructura, la municipalización, la calificación docente, remoción y calificación de  directores, liceos de excelencia, etc.. son sólo externalidades o, a lo más, paliativos para una enfermedad grave y en expansión. El problema de fondo se desprende del conflicto educación/mercado, da tal manera que encontramos la primera a la medida de lo que se pueda pagar en el juego de lo segundo. Buena (pagada), Regular (Subvencionada), Mala (Municipalizada), con sus correspondientes y variadas graduaciones.

La discusión, en Educación, no va por el camino de si deben participar privados o no en ella, de hecho ni siquiera si el estado debe administrar colegios. Lo realmente relevante es no cobrar por estudiar ni hacer selección de estudiantes (como plantea Fernando Atria). A larga esos dos factores serían los enemigos de una “buena Educación” dentro de un concepto de “ciudadanía”. A ese respecto sería mínima la negativa influencia del mercado en Educación toda vez que se anulen el lucro y la selección. Por tanto, si ese es el medio, no es relevante quien administre colegios, porque el fin ciudadano sería compartido y aplicado transversalmente.

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