Historia: por un marco curricular ciudadano y explícito II

Debo señalar que a raíz de la invitación a participar de un seminario  respecto de desafíos para la educación durante el 2012 me vi (gratamente) obligado a reflexionar respecto de la situación emergente que significa la pretensión de MINEDUC y el CNED de reemplazar, en el marco curricular de Historia, Geografía y Ciencias Sociales de enseñanza básica, el concepto de “dictadura” por el de “gobierno militar”. Es bueno señalar que este evento generó variadas opiniones, críticas, manifestaciones… algunos apoyos. Pues bien, me sumo a la vorágine. Al poco tiempo de conocer esta situación publiqué en elquintopoder.cl parte de esta presentación. Pero ahora la he ordenado entendiendo que más allá del hecho puntual (importante por cierto)  del cambio conceptual, se están produciendo una serie de cambios curriculares desde MINEDUC, a lo menos, cuestionables.

De tal manera trataré primero y de manera sucinta mi opinión respecto de una definición de currículum a fin de motivar. Luego presentaré algunos de los peligros que se observan en la actualidad frente a la enseñanza de la Historia. Posteriormente me enfocaré principalmente en el problema conceptual “dictadura”-“gobierno militar”. Y por último entregaré algunas reflexiones finales. Todo lo anterior en el marco de mi formación histórica y desde el domicilio de la pedagogía crítica.

Concepción de currículum y derrotero de los últimos 20 años.

Llama la atención como en el inconciente de quienes se desempeñan en el ámbito de la educación se entiende el currículum como la batería de “instrumentos curriculares oficiales” de que se dispone (y hasta se abusa) para la realización material de clases (llámense Marco curricular, Planes y Programas, Mapas de progreso, etc.). Para iniciar esta exposición quiero expresar que el curriculum es un concepto más profundo y complejo que necesita re – visitarse.  Si lo definimos “Básicamente como un espacio de interacción. Un proceso de negociación permanente. Un espacio donde se organizan las prácticas, valores, saberes destinados finalmente al aprendizaje y que se genera en la ESCUELA  las complejidades, pero también las potencialidades del concepto saltan a la vista.

La idea de que la quinta esencia  del currículum es la “negociación – interacción” nos permite auscultar críticamente la generación del mismo en los últimos años en Chile, que durante los gobiernos de la Concertación se manifestó en la negociación entre diversas miradas , tensiones  u/o instituciones homogeneizantes y hetereogenizantes (en que se denotó una inclinación por la primera) con las que “expertos” generaron debate y cuyas dificultades bien fueron expuestas por Magendzo en 2008.  Si bien es cierto, la discusión curricular se llevó a cabo entre cuatro paredes, por lo menos hubo representación de distintas miradas que en “la medida de lo posible” elaboraron el curriculum oficial por 20 años y que, en el caso de la enseñanza de la Historia en Chile, los llevó a experimentar cambios en la nomenclatura del sector como fue el tránsito de “Historia y Geografía” a “Estudio y comprensión de la sociedad” y finalmente una suerte de retorno “Historia, Geografía” agregando “y Cs. Sociales”.

Pero en el devenir técnico de la construcción del currículum de historia surgieron elementos claves como fue hacer énfasis en la historia como proceso, se plasmó la importancia de la enseñanza de distintas temporalidades, la de reconocer y trabajar con distintos actores o sujetos históricos, la de levantar y relevar el concepto de ciudadanía y otros elementos que habían sido obviados hasta entonces. Sumado a lo anterior los mapas de progreso vinieron a corregir la falta de gradualidad o progresión de los aprendizajes conceptuales y procedimentales que presentaban los marcos anteriores. Es en este contexto en el que se desenvolvía (desde el punto de vista oficial la enseñanza de la historia en Chile). No muy ciudadana desde su gestación.  En las oficinas de MINEDUC, representando (en algunos casos entregándose a)  las tensiones propias del modelo económico actual en la enseñanza de la disciplina histórica a través del cedazo técnico de los expertos en educación.

Los peligros actuales

Ahora bien, la enseñanza de la Historia se ha visto, durante el presente gobierno, amenazada también en nuevos frentes. Desglosemos:

– En primer lugar, la intención de reducir su número de horas (lo que generó un rechazo generalizado por la ausencia de sustento teórico de reemplazar el estudio histórico para el supuesto mejoramiento de la lectoescritura y las operaciones matemáticas. Sin duda, el reclamo se hizo sentir y obligó a MINEDUC a dar marcha atrás. Distinta suerte corrió Ed. Tecnológica y veremos que pasa con Ed. Musical)

– Fuimos testigos también, del impedimento de generar una hora de educación cívica (desde el Congreso se dio la negativa señal de que la idea de generar un espacio de enseñanza-aprendizaje para profundizar teórica y experiencialmente  la convivencia cívica y la calidad de ciudadano de las personas y de los propios estudiantes era inservible, todo muy distante de la opinión de Henry Giroux quien señala la necesidad de que “la pedagogía se haga más política y la política más pedagógica”).

– En tercer lugar (como informó el recién pasado 13 de enero en el Mostrador el Equipo Curricular de Historia, Geografía y Ciencias Sociales que se desempeñó en ese cargo en MINEDUC hasta Marzo de 2010) estamos siendo testigos, paulatinamente, del cambio en la progresión de contenidos mínimos a trabajar en Ed. Básica que según expertos carece de coherencia (a modo de ejemplo: se transita, sustentado en una lógica “sui generis”, ¡de pueblos originarios en 2º básico a la Grecia clásica en 3º!) además se constata un freno (o pérdida de expectativas) del trabajo con contenidos procedimentales (que son pilar de un sano proceso de enseñanza – aprendizaje)

– Y en cuarto lugar somos espectadores privilegiados de la tan controvertida intervención eufemística-conceptual del currículum (como trascendió del cambio de “dictadura” por “gobierno militar” en el marco curricular o el caso de “Derechos Humanos” por “derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana”).

Todo lo anterior, de alguna manera explicita (paradójicamente de manera oculta) la mirada ideológica dominante que busca acotar la memoria histórica, llenar de ambigüedades su enseñanza, establecer miradas neutras, invisibilizar conflictos aún latentes y depurar de toda carga de civilidad y ciudadanía su enseñanza (entre otras aspiraciones dogmáticas).

La falta de una(s) mirada(s) educativa nacional consensuada, debatida, ciudadana, permite que los marcos curriculares sigan presentando, cada vez más,  miradas homogeneizantes que en el caso latente de la enseñanza de la Historia, transforman a la disciplina en letra muerta, en proceso objetivado y cosificado,  o en herramienta funcional a la mirada tradicional y cupular.

Por tiempo y por falta de información todavía (temo que todo esto siga siendo una bola de nieve) no puedo remitirme en profundidad  a todos los eventos señalados. Por tanto quisiera fijar la atención en el tan polémico cambio de dictadura a gobierno militar. Básicamente apuntar a por lo menos cuatro problemáticas:

1. No (querer) entender (asumir)  que la disciplina histórica no es objetiva y por tanto, sus conceptos tienen carga semántica e ideológica, no son neutros y menos inofensivos. Por ello, no pueden ser definidos o elegidos entre cuatro paredes para ser enseñados. No da lo mismo (conceptualmente) “dictadura” que “gobierno militar”, lo primero denota brutalidad, autoritarismo en su esencia, entrega categorías científicas identificables que en la “generalidad” (propuesta por el ministro Beyer) de “gobierno militar” se diluyen intencionadamente. Desde la perspectiva histórica no puede adaptarse el concepto sea la dictadura encabezada por quien sea.  Pero cuidado, no se puede parafrasear la comparación realizada por el conservador “historiador” Gonzalo Rojas (en http://www.emol.com del 11 de enero de 2012) para empatar moralmente a Allende y Pinochet. No es descuido ni ignorancia, he ahí la crueldad intelectual descrita por Rojas (quien a su vez cita a Chesterton).  Se ha señalado en distintos medios hasta el cansancio “los conceptos y el lenguaje generan realidad”. ¿Zanjemos ciudadanamente?. ¿Generamos realidad ciudadanamente?

2. La Historia es un “continuo” un “siendo”, por lo mismo “lo que pasó” tiene injerencia en la comprensión “del ahora” y los dos tendrán injerencia en “lo que pasará”. En ese sentido esperar que los estudiantes no vivan los hechos pretéritos sino como cuadros objetivados que no tienen relación con ellos es una falacia. El estimar que deben vivir en la burbuja deshumanizante “del ahora y futuro perpetuo” es una irresponsabilidad frente a la cual, los que nos dedicamos al estudio y enseñanza de la Historia como continuo, nos rebelamos.

3. Unido a lo anterior es significativo señalar que la Historia reconstruye la “memoria histórica” sin la cual el camino a recorrer por toda sociedad será truncado. El “olvido” nace de las ambigüedades, de las omisiones, del currículum oculto en las escuelas. El conceptualizar como “gobierno militar” significaría cubrir con el velo del olvido oficial la cantidad de muertos, torturados, exiliados, exonerados, que la “dictadura” lleva sobre sus espaldas. Implicaría sanear el actuar de personajes aún presentes (algunos homenajeados, algunos que hacen homenajes) en la historia del país. ¿Podemos transar el fortalecimiento de la “memoria histórica” por el “olvido oficial” acomodaticio y bastardo propuesto?. Desde la Historia y la pedagogía crítica la respuesta es un rotundo NO.

4. La Historia permite el pensamiento critico y mal puede hacerlo desde las generalidades propuestas por MINEDUC y el CNED. Por el contrario a lo que piensan las autoridades,  son las posturas conceptuales las que generan debate profundo y no las ambigüedades como “gobierno militar” u “ocupación de la Araucanía” que confunden y no permiten por tiempo (de las mismas exigencias del marco) iniciar una crítica necesaria. ¿Cómo se podría generar debate si los conceptos son “tan generales” y el tiempo por el mismo marco tan acotado?. Es un zapato chino.

Es verdad, durante los gobiernos de la Concertación la Historia y su enseñanza no fueron prioridad, pero nunca habían sido tan denostadas e intervenidas como en la actualidad (el currículum, es una herramienta de poder,  siempre ha sido intervenido desde arriba en Chile y especialmente en regímenes totalitarios, pero bajo las condiciones actuales de convivencia, se supone que “democrática” y “republicana”, nunca se había visto tal prueba de fuerza. En otro ámbito como el de la justicia el ex presidente de la Corte Suprema se refería a lo mismo respecto a su relación como poder del estado con el ejecutivo). Es imperativo hacer partícipes a profesores, universidades, comunidades educativas en un debate real (no las consultas sesgadas y encubiertas de MINEDUC) para generar currículum en Historia. Hay que presionar ahora y por siempre.

El 2011 fue el año del (re) nacer ciudadano, los chilenos se organizaron y movilizaron. Hidroaysén, Magallanes, la lucha mapuche, las manifestaciones a favor de la diversidad sexual dieron prueba de ello. Pero, sin duda, las movilizaciones estudiantiles fueron las que llamaron mayor atención, remecieron incluso las bases del modelo y concitaron más apoyo. Tuvieron logros, pero no pudieron fracturar significativamente los pilares en que sustenta el desigual sistema educativo chileno como bien señala Sergio Grez en “Le monde diplomatic” de enero-febrero. El 2012 será un año que pondrá prueba la profundidad de las demandas de los estudiantes. Pero los actores que quedaron más al debe, a  la sazón políticos y profesores, deben tomar parte protagónica en el debate.

Los profesores deben (re)enfocarse en el tema educacional, asumirlo como prioridad y levantar su espacio de discusión educativa, más allá de la mirada económica (necesaria por cierto) sino también desde la filosófica y pedagógica. Debe presentar propuestas de inclusión ciudadana respecto de la discusión curricular, debe asumir que el currículum “carece de neutralidad… y más bien sus métodos y acciones, estaban planificadas para legitimar las bases estructurales de la desigualdad” como señala Apple. Por tanto debe entenderlo como dijimos al principio: Un espacio de discusión. Y le corresponde lidiar para abrir ese espacio a más actores sociales. El 2012 debe ser el año de la concreción de la lucha ciudadana, el curriculum es un foco de lucha.

Para ello deben articularse mejor, no pueden ser actores secundarios, disgregados, tan criticados y vapuleados. Deben estar empoderados de su rol intelectual, deben levantar discurso articulado al respecto.  ¿Cómo pueden realizarse cambios curriculares tan potentes sin un discurso pedagógico de los profesores que lo cuestione (a lo menos)?. El papel docente en la participación de la discusión curricular es de suyo propio como así su participación en la  apertura a las comunidades escolares que finalmente son las que recepcionan las consecuencias de un “currículum oficial”.

Por la naturaleza del “acto educativo “el “rol de educador” es “público”. “La función del educador es política”. El Educador debe, necesariamente, estar conectado con la contingencia. No puede hacerse a un lado o hacer la vista gorda. Debe problematizar la realidad y hacer pública dicha problematización. Es una obligación “per se” de su función educadora. El profesor dedicado a la enseñanza de la historia acrecienta su responsabilidad, tiene palco preferencial para entender los fenómeno sociales, tiene las herramientas precisas. Es por ello, que no puede quedar impávido ante las situaciones presentes a excusa de esperar el tiempo prudente de análisis. Se puede historiar desde el presente… la Historia es un continuo.

Y como “continuo” es también la Historia. La proyección histórica existe y obliga al docente en Historia, a  ser riguroso. La historia está ligada a la política. Por tanto, debe ser “seria” en sus procesos de reflexión. Hay que obligadamente mirar bajo la óptica histórica el 2011, pero  críticamente. (Me apoyo en esto último de las palabras de Alexis Meza S. en el seminario)

Aún así,  conciente del murallón soterrado y férreo que esta petición enfrentará (la democracia es un dinosaurio lento, pero no es como el de Monterroso, es uno virtuoso, que vale la pena echar a andar)  debo señalar que finalmente (y como bien señala Giroux) los profesores son “intelectuales transformativos” y como tales, individualmente,  son los que a través de su cedazo profesional, en el aula,  podrán develar el currículum oculto, encauzar el marco curricular, generar verdadero debate y crítica, aunque sería una lástima que social y ciudadanamente no logremos un marco curricular adecuado para la enseñanza de la Historia en Chile.

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3 Respuestas a “Historia: por un marco curricular ciudadano y explícito II

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