“CUENTOS DE MUJERES SÓLO PARA HOMBRES” de Sofía Toro, un mensaje directo del alma femenina.

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Al leer “Cuentos de mujeres sólo para hombres” dos extrañas sensaciones me embargan. Por un lado, percibo una suerte de deslealtad por parte de la autora con su género al relatar, en cuentos de cortísima extensión, tremendas historias propias del íntimo universo femenino. Es así, como hace público relatos de vida agónicos, desgarradores que en muchos de los casos la propia imposibilidad de divulgarlos, otorga un mínimo de reposo. En otro sentido, constato que la carga que significa guardar en lo profundo del alma las penurias, humillaciones, marginaciones y maltratos (físico y sicológico) que gran número de mujeres han sufrido y sufren de manera reiterada y silente, necesita, de una u otra forma, liberarse y es probable que a través de cuentos, que plasman esta realidad en forma descarnada y directa, algo de ésta emancipación se logre. Creo que bajo esta lógica, Sofía Toro pone énfasis en las experiencias propias de la mujer latinoamericana, las que plasma en historias que reflejan un gran abanico de realidades en la región. A pesar de lo anterior, sobresale un hilo conductor que se desprende del esfuerzo de estas mujeres para tratar de sobrellevar las enormes dificultades cotidianas.

Estos cuentos dedicados con algo de nostalgia, ira y amor a mi género no han sido escritos con eufemismos o bordeando cínicamente la intención propia de la autora, sino más bien, tienen una clara prosa que no acepta ambigüedades, aún así lo poético aflora. Son ocho los relatos que nos transportan (como diría una amiga) “cuesta adentro” del alma de la mujer latinoamericana. En “La coronela” se nos presenta el tormento interno que sufre una “sobresaliente” torturadora que busca la redención, la que obtiene en principio trágicamente, pero finalmente a través de un mágico renacer que espera una mejor elección de vida. En “Nube” una discriminada indígena ecuatoriana, inserta en la urbe, casada con un hombre despreciable, opta por salvar la vida de la única persona que la ha tratado humanamente, vida que ella misma y casi inconscientemente, había puesto en peligro por medio de la brujería. Los sueños propios de una mujer que vivió intensamente la década de los sesentas y el aplastamiento de ellos en el decenio siguiente, enfrenta esas viejas utopías con la sociedad neoliberal individualista del Santiago actual en “Angélica cuando te nombro”. Seguramente “Aquella lluvia de papel” es el mensaje más directo para los hombres que no comprendemos el sufrimiento cotidiano de la esforzada mujer en nuestro hogar y el tedio que ello significa, incomprensión acompañada de una descarada indiferencia “Fue y fueron las carreras del baño al lavaplatos y al lavatorio y a bañarme y a cocinar y a lavar… Cuando el cansancio físico nos hace infelices, el alma se nos va escapando por los ojos, por las manos, por las yemas de los dedos…Es allí donde duele al alma, herida con el jabón barato y el sucio de los platos”. El amor perdido por las circunstancias propias de la época del setenta afecta a una exiliada chilena que se enfrenta con sus recuerdos en un viaje en plenos años noventa a nuestro país, fantasma que solo ahuyenta el fruto de ese amor: su hijo, es el relato contenido en “La respuesta”. El dramático proceso que significa optar por el aborto y el inmediato momento posterior nos es descrito con maestría y en pocas páginas en “Una estrella para Silvia”, en este cuento la protagonista que sufre este trance recibe un hermoso consuelo: “Mira esa estrella pequeñita allá lejos. Pienso que se te parece… mírala…verás la sonrisa del hijo que tendrás el día de mañana, un hijo del amor” . El inmenso mundo de la magia propio de nuestra región y su influencia en nuestra mujer se revisa en “Vaticinio”. “Ecce Hommo” es el cuento que cierra la serie y nos enfrenta nuevamente con los traumas del exilio y la muerte, el relato que utiliza reminiscencias bíblicas, otra vez otorga importancia a la figura del hijo.

“Cuentos de mujeres sólo para hombres” es el diario de vida que no queremos leer y que la gruesa y raída venda que significa la tradición machista propia de nuestras sociedades latinoamericanas no quiere que hojeemos. Este diario es un acicate, una sacudida a nuestra inmovilidad y desidia ante las terribles injusticias que Sofía Toro relata de manera desgarrada y casi biográfica.

Ficha: Sofía Toro: “Cuentos de mujeres sólo para hombres”. Ril editores. Santiago 2003, 87 páginas.

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