SOBRE EVALUACIÓN , OPINIÓN SOBRE DOS ARTÍCULOS.

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“LA EVALUACIÓN CONTINUA Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS”*

* Stone Wiske, Martha (2006): Capitulo 6: La evaluación continua y las nuevas tecnologías. En Enseñar para la Comprensión con nuevas tecnologías (pp.159-184). Buenos Aires: Paidós SAICF.

El presente trabajo se enfoca en la lectura del capítulo “La evaluación continua y las nuevas tecnologías” contenido en el libro de Martha Stone “Enseñar para la Comprensión con nuevas tecnologías”.

La elección de la lectura derivó de la idea de hacerse cargo de un marco realizado en el seno de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard en comunión con profesores reflexivos y de diversas disciplinas que ejercen en el sistema escolar estadounidense, que pretende plantearse como una orientación para que los docentes tomen decisiones reflexivas respecto a las tareas que les competen en la panificación del currículum y su implementación en el aula. Marco que en su secuencia plantea la necesidad de identificar “Tópicos Generativos” que permitan identificar ideas nodales a trabajar. De allí se establecerían “Metas de Comprensión” (generales y ambiciosas) que se decantan en “Desempeños de Comprensión”. Todo lo anterior enmarcado en la necesidad de que la utilización de las TIC sea transversal.

En esta propuesta la “Evaluación continua” tiene un lugar privilegiado, ya que debe acompañar prácticamente toda la secuencia descrita. De hecho, sin “Evaluación continua” el marco de “Enseñanza para la Comprensión” no cumpliría su objetivo de generar aprendizajes significativos en los estudiantes.

Tomando en cuenta lo anterior, se hará una presentación de lo que contiene el capítulo. A la sazón, importancia de la “Evaluación continua”, características, coherencia de la evaluación con las decisiones pedagógica previas, la importancia del uso de TIC en el proceso y un estudio de caso presentado en la lectura.

Finalmente se enunciarán algunas breves reflexiones personales.

  1. IDEAS PRINCIPALES DEL CAPÍTULO “LA EVALUACIÓN CONTINUA Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS”

En el contexto de la propuesta de Martha Stone referido a “La enseñanza para la Comprensión con nuevas tecnologías” que aborda una metodología secuenciada para lograr aprendizajes profundos en los alumnos y que va desde la identificación de “Tópicos generativos” que es desde donde se deben identificar las “Metas de comprensión” a trabajar y la metodología a aplicar, es que uno de los capítulos del libro se hace cargo de la evaluación.

En principio la autora sin definir evaluación, señala como puede transformarse ésta, en una instancia incómoda, frustrante y que no permita el aprendizaje de los estudiantes, la más de las veces porque no apuntan directamente a las metas que se fijaron los profesores o porque se traducen en actividades terminales que demandan gran esfuerzo por parte de los estudiantes y cuyo producto no será conocido más allá del profesor que califica y que no genera instancia de reflexión o mejora.

Por el contrario dentro del proyecto de la “Enseñanza para la Comprensión”, la evaluación debe entenderse como un proceso progresivo y como tal debería promover el aprendizaje significativo cuando se le diseña y se lleva a cabo teniendo patente ese objetivo.

La idea de que sea un proceso progresivo apuntaría a que los estudiantes no vean las evaluaciones como instancias que se definen en absolutos como que la comprensión se logra o no se logra, sino que permite que se vean a sí mismos como sujetos “capaces de mejorar su aprendizaje mediante el esfuerzo, la práctica y la revisión” (P. 160). Además de estimular la posibilidad de hacer públicos sus trabajos borradores y así ir mejorando en la medida de que puedan encontrar en la socialización, claves para superar dificultades a diferencia de la frustración del trabajo privado que muchas veces hace abandonar la lucha al primer escollo y al no encontrar retroalimentación.

Según la autora el proyecto de “Enseñanza para la Comprensión” demostró que los profesores más efectivos son los que realizan actividades de evaluación durante todo el proceso de aprendizaje y no sólo al final. Estas instancias se basan en criterios claros que definen que entiende el docente por un trabajo de calidad, el docente socializa de manera clara esos criterios con sus estudiantes. Que permite que existan momentos y procedimientos para que los propios estudiantes y sus compañeros de manera colaborativa revisen sus borradores. Finalmente genera las instancias para reforzar las fortalezas y señalar de manera formativa los aspectos a mejorar, no sólo poniendo énfasis en la calificación.

Lo anterior tendría como consecuencias que los estudiantes tendrían claro que significa un trabajo de calidad, que el trabajo colaborativo es positivo, que la revisión constante genera instancias e insumos para ir mejorando su aprendizaje y finalmente genera más y mejores espacios para que los docentes monitoreen la comprensión de sus alumnos.

Stone además hace hincapié en la importancia de las nuevas tecnologías para apoyar los procesos de evaluación dentro del proyecto de “Enseñanza para la Comprensión”. En este sentido señala como las TIC permiten registrar y revisar fácilmente los trabajos, permiten generar espacios de trabajo interactivo por las múltiples posibilidades de trabajo simultáneo que admiten (distintas páginas web abiertas al mismo tiempo, distintos softwares rebajando concomitantemente, etc.) y además aceptan de manera más cómoda la corrección de borradores y trabajos, ya que se puede trabajar parceladamente los puntos a mejorar sin tener que reescribir o reformular la tarea en su totalidad.

La autora se apoya en un ejemplo concreto llevado a cabo por una profesora de primaria en EEUU: Kristi, quién para trabajar en la búsqueda de incentivar el aprendizaje de sus estudiantes a través de la escritura y utilizando los trabajos relacionados con aves realizados con el grupo de niños anteriormente, desarrolló un conjunto de actividades de evaluación denominado proyecto de escritura por medio de computador “Aves”. En que a través de distintas etapas de generación de borradores, revisión por parte de ella y de los niños de manera colaborativa de los avances, escrutinio de los mismos por parte de adultos que previamente había preparado para convertirse en apoyos del aprendizaje del curso y finalmente la última evaluación que supone la lectura de todos los trabajos a través de su publicación en un sitio web creado para ese fin, donde los estudiantes podían compartir sus impresiones, realizaba un proceso evaluativo colaborativo y apoyado por el uso de las TIC, que tendería a mejorar el aprendizaje de sus alumnos.

Este proceso se dividió en 6 etapas, cada cual con nombre de un ave. Así se distinguían:

  1. Frailecillo: Que correspondía a una fase de escritura temprana en que se identificaban las principales ideas. En esta etapa los alumnos socializaban sus ideas que luego plasmaban en un archivo Word, que posteriormente era revisado por Kristi o uno de los apoderados señalados más arriba. A través de pautas de observación cualitativas y cuantitativas adjuntaba los resultados al archivo trabajado por los estudiantes.
  2. Cisne: En el cual se confeccionaba un borrador que consistía en desarrollar una oración por cada idea principal. Nuevamente era revisado por Kristi o un voluntario adulto a través de pautas de observación.
  3. Garza: Que correspondía a una corrección en que se marcaban errores de ortografía y puntuación.
  4. Lechuza: En que se corregían finalmente los errores de ortografía y puntación. En esta etapa como en la anterior se apoyaban bastante en las posibilidades de corrección que les otorgaba el computador, pero dejando registradas las correcciones a fin de cuentas de que fuera una instancia de aprendizaje significativo y no un procedimiento meramente mecánico.
  5. Reyezuelo: Etapa de reescritura en que se afinaban con mayor precisión y acabado las ideas. En esta etapa se entregaba un informe escrito que era leído en voz alta frente a Kristi o más estudiantes a fin de poder corregir con mayor claridad ripios que se pudieran detectar.
  6. Halcón peregrino: Que correspondía a la etapa de publicación, o sea, se trabajaban los cambios finales, se verificaba la forma y se publicaba. Nuevamente se leía el trabajo, Kristi aprovechaba de evaluar “la fluidez y expresión de lectura” y finalmente el trabajo se subía a la web.

Todo lo anterior significó también un trabajo explícito de Kristi con los estudiantes a fin de que su participación en la auto y co evaluación (colaborativa valga la redundancia) fuera constructiva.

Para el proyecto de “Enseñanza para la Comprensión” la evaluación tiene características claras que se distinguen visiblemente en el proyecto de Kristi:

  1. Hay metas de comprensión claras: que los alumnos aprendieran a expresarse escribiendo clara, plena y apropiadamente ara un público particular”, “que entendieran la escritura como un proceso que implica pensar y comunicar”(P. 175). De esta manera aunque las metas de comprensión son ambiciosas, la docente es creativa y genera una secuencia que permite la reflexión, la metacognición, la colaboración que contrasta con evaluaciones tradicionales en las que el borrador sería el trabajo final que fijaría más atención en las equivocaciones que en las posibilidades de ir alcanzando progresivamente el aprendizaje.
  2. Están claros los objetivos y criterios tanto para la docente (lo que debería ser obvio), pero esto decanta para los estudiantes lo que permite que también los tengan claros y les sea más fácil alcanzarlos.
  3. Evaluaciones frecuentes que permitan mejorar. Sin duda, se ven etapas que permiten generar trabajos de calidad por parte de los estudiantes.
  4. La evaluación proviene de diversas fuentes, de los propios estudiantes, de la metacognición, de la docente y de adultos colaboradores.

Finalmente Stone recalca varios puntos: la importancia del uso de TIC, que el ejemplo de Kristi pone de relieve y señala como este tipo de evaluación se fija más en los criterios que en las normas, en el perfeccionamiento antes que en la clasificación, en la colaboración antes que en la competencia. Implica mayor profesionalismo de los docentes que deben fijar metas de comprensión potentes y cuyas evaluaciones sean coherentes y permitan lograrlas , lo que no es un trabajo fácil. Requiere apertura tanto para los estudiantes , a quienes se transforma en protagonistas de su proceso evaluativo lo que contribuiría a mejorar su aprendizaje, y a generar comunidades de aprendizaje a través de la participación de otros actores y de la publicación, por ejemplo, en la web de los trabajos. Todos desafíos que la autora identifica para una correcta evaluación en el marco del proyecto de “Enseñanza para la Comprensión”.

ALGUNAS IDEAS FINALES 

Sin duda el capítulo leído es un aporte ya que refuerza la idea de que la evaluación es un elemento integrante destacado del proceso de enseñanza – aprendizaje, pero para que sea una instancia nutritiva que apunte a lograr aprendizajes profundos en los estudiantes debe ser un proceso que acompañe todas etapas de la comprensión del estudiante, debe ser ordenado, sistemático, que apunte a la generación de trabajos de calidad, siempre progresivo a fin de que los estudiantes puedan mejorar su comprensión en su trayecto y no sea una actividad terminal sin posibilidad de corrección.

Además es un trabajo que ensalza la importancia de las TIC y de la generación comunidad educativa – evaluativa como insumos importantes de la “Evaluación continua”.

Ahora bien, es interesante señalar que el capítulo no entrega explícitamente una definición de evaluación, sino que sólo a través de la lectura de su importancia y características, uno pueda ir decantando una acepción de evaluación. Entendiéndola como un proceso progresivo de actividades que propendan a la mejora constante en la comprensión de los estudiantes mediante instancias de reflexión, colaboración y revisión permanente de los diversos trabajos. No queda tan clara la importancia nodal de la evaluación respecto de como permite una toma de decisiones informada.

Es dable señalar también que si bien el capítulo aporta de manera significativa al tema de la “Evaluación continua” con un estudio de caso, éste se enfoca más bien en las actividades de evaluación que en los instrumentos que hubiera sido sustancioso especificarlas más. Siendo justos, algo menciona enunciando algunos indicadores de pautas de observación en las etapas de evaluación del proyecto Aves”, pero no parece suficiente. Reforzamos la idea de que hubiera sido muy valioso contar con instrumentos como modelo y con la explicación de cómo emergían los criterios contenidos en las pautas.

Independiente de lo señalado anteriormente, es una lectura valiosa que robustece la importancia de entender a la evaluación como un proceso virtuoso, continuo y también de cómo se constituye no sólo en una instancia de medición o categorización, sino como un espacio que permite la mejora constante y el aprendizaje significativo.

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“EVALUAR ES COMPRENDER. DE LA CONCEPCIÓN TÉCNICA A LA DIMENSIÓN CRÍTICA” (fragmento)

El autor[1] opone dos tipos de evaluación: “La evaluación como medición. Dimensión tecnológica/positivista” vs “La evaluación como comprensión. Dimensión crítica/reflexiva”. Inclinándose por la segunda como la más virtuosa para lograr una efectiva comprensión en los estudiantes, por su carácter contextualizado y dialogante.

Respecto de la primera, critica fundamentalmente su búsqueda de una técnica aséptica que deja de lado la naturaleza política propia que Santos Guerra atribuye a todo proceso de evaluación.

Pero decantando un poco más también realiza un reproche por la naturaleza de este tipo de evaluación ya que consistiría solo en la demostración de los resultados del aprendizaje en el ámbito de los conocimientos, a través de pruebas estandarizadas que convertiría a la evaluación solo en una herramienta de verificación del aprendizaje y en un instrumento de control social.

Esta misma naturaleza de este tipo de evaluación se enunciaría a través de los números y se cuantifica en resultados que pueden compararse.

Pero en el fondo Santos Guerra encontraría más dificultades en las funciones de este tipo de enfoque evaluativo como las de control, selección (que discrimina en el sentido de la carga más negativa del concepto), de clasificación, que permite la acreditación (a estas alturas una necesidad académica y social) y jerarquización. Todo lo anterior con nula participación de quienes deben ser evaluados.

Estas características terminan generando como consecuencias lo que denomina Cultura del individualismo, Cultura de la competitividad, Cultura de la cuantificación, Cultura de la simplificación, Cultura de la inmediatez. Todo lo que se extrapolaría a las relaciones sociales actuales. Y en la escuela solo hace patente la falta de participación del alumno y la irreflexiva y poco profesional labor del profesor que evalúa.

Respecto de “La evaluación como comprensión. Dimensión crítica/reflexiva” Santos Guerra releva su carácter de proceso y no como momento terminal. Un proceso de evaluación reflexivo, crítico y participativo por todos los miembros interesados (desde la política educativa, pasando por la escuela y el hogar) Todo lo anterior es finalmente lo que se alojaría en su naturaleza.

Además despeja las siguientes funciones: Diagnóstico, que permitiría ver un estado actual de los estudiantes y después su logros, todo en la lógica de proceso. Diálogo, en el que intervendrían todos los actores de la escuela. Comprensión, la evaluación no solo entrega resultados, sino que serviría para profundizar la comprensión de los estudiantes. Retroalimentación, “la evaluación ha de facilitar la reorientación del proceso de enseñanza y aprendizaje”. Y el Aprendizaje: que interpelaría la metodología del docente.

La evaluación así entendida tendría como consecuencias: Valoración positiva de la evaluación al interior de la escuela, Cultura de la autocrítica. Cultura del debate.

Cultura de la incertidumbre. Cultura de la flexibilidad. Cultura de la colegialidad. En el fondo se establece que con este tipo de evaluación se permite una reflexión constante del proceso evaluativo y los resultados que entrega, que se comparte con los miembros, quienes a su vez participan de todo el proceso y que frente a escenarios que este tipo de evaluación puede entregar se puedan tomar múltiples decisiones en equipo,

Para que se instauren estas culturas, el autor plantea que deben existir cambios profundos en 1. las concepciones educativas (modificaciones sustantivas en las concepciones sobre lo que representa la escuela, sobre lo que es la tarea educativa y la evaluación) 2 . Las actitudes personales (La comunidad) y 3. Las prácticas profesionales (apertura, sinceridad y profesionalismo en la prácticas educativa).

Para lo anterior hay que avocar esfuerzos, según el autor, en cimentar 3 pilares: Diálogo, la evaluación debe ser un concepto reflexionado, criticado y debatido por políticos, educadores, familias y estudiantes. Comprensión, la meditación sobre evaluación conllevaría a la comprensión de su propósito central, de sus consecuencias psicológicas y sociales, de su naturaleza y resultados. Mejora, finalmente toda la reflexión, crítica y participación debería propender a mejorar las problemáticas que se dan con el enfoque equivocado de evaluación en el ámbito escolar.

ALGUNAS IDEAS FINALES

La lectura es sin duda un aporte respecto de la naturaleza, características y consecuencias que puede tener la evaluación en el proceso de enseñanza aprendizaje dependiendo del enfoque al que uno adscriba.

En ese sentido, estoy de acuerdo con Santos Guerra en que hay que apuntar a una evaluación que se reconozca como un proceso integrante de la educación, pero no aséptica, desde una postura en la sociedad, que integre a todos los estamentos de una comunidad educativa y a quienes también determinan la política educativa. Me parece de primera necesidad que se reflexione en torno a ella, que se produzca crítica, debate y un trabajo colegiado.

Creo eso si, que hay que tratar de extraer lo virtuoso del enfoque “La evaluación como medición. Dimensión tecnológica/positivista” en términos de la generación de estándares, de instrumentos más técnicos, de trabajo más eficiente. Tengo la impresión que esas son características que pueden complementar de manera positiva la idea de una evaluación reflexiva y democrática.

[1] Santos Guerra, Miguel Ángel (1998). Evaluar es comprender. De la concepción técnica a la dimensión crítica. Buenos Aires, Editorial Magisterio del Río de la Plata. pp.13-29.

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