FEDERICO SÁNCHEZ Y LA APRECIACIÓN DEL ARTE

Federico-SanchezIvan_4Blue-Electric-Chair_Photo-by-Tony-Hamboussi

Me parecieron complejas y cuestionables las opiniones emitidas por el arquitecto Federico Sánchez a propósito de su visita a la exposición de Iván Navarro en su programa de cable City Tour.

Al respecto señaló que la apreciación cabal del arte solo podía lograrse por quienes tenían cierto “espesor cultural” y hacía una relación entre lenguaje-inteligencia-cultura-apreciación de la belleza y arte.

En principio, el señor Sánchez puede tener algo de razón respecto del “ojo entrenado”, el apreciar una obra de arte puede tener mayor significado para quien ha revisado , debatido y , en lo posible, analizado más obras. Gombrich en su “Historia del arte” lo esboza, pero despeja de todo prejuicio a quien no ha hecho un riguroso ejercicio como sugiere Sánchez, quien de alguna manera relega a quienes, y se subentiende, por su posición socio económica no han podido tener mayores acercamientos a la apreciación artística. Eso es falso, sin caer en la relativización extrema respecto del goce que pueda uno tener (algunos validan la extrema subjetividad en el ejercicio de la apreciación artística con fundamentos atendibles) lo de Sánchez sutilmente hace causa común con opiniones destempladas como las de su colega Cristián Boza (las que le costaron la salida de la Universidad San Sebastian) quien señaló su dificultad de trabajar con estudiantes de sectores vulnerables de la sociedad por su lejanía con el buen gusto, o las incalificables opiniones de la artista Carmen Aldunate que incluso radicalizaba la idea de su apropiado gusto por el arte gracias al traspaso endogámico de clase del mismo y que la llevaba a des-barbarizar a su “nana” a través de sus clases particulares de pintura.

Ya habiendo hecho el punto anterior, desde la pedagogía, la neurociencia, la psicología y la disciplina de las ciencias sociales que el arquitecto Sánchez estime conveniente (que no se haya estancado en paradigmas decimonónicos) la inteligencia no tiene relación lineal con el “espesor cultural” y en algunos casos es cuestionable también su relación directa con el manejo de un lenguaje de mayor musculatura. La inteligencia incluso como concepto uniforme ya ha sido interperlada desde el período posguerra y se las reconoce como múltiples y alojadas y fortalecidas no solo por el lenguaje. Por lo mismo, el comunicar una idea personal (errada por cierto) teñida de aura de verdad por un medio de comunicación de masas es irresponsable.

Por último y haciéndome cargo de su idea de “espesor cultural” puedo señalar que su apreciación respecto de la obra de Iván Navarro carece justamente de eso. Ejemplos son su nula mención a como las sillas presentadas por el artista evocan asientos de tortura y ejecución o como lo que denomina “señaléticas”, no son otra cosa que la interpretación del artista de pictogramas creados en 1972 para representar distintas disciplinas olímpicas. Por tanto, el arquitecto Sánchez peca en este caso de flagrante falta de “espesor cultural”.

Así todo, City Tour es uno de nuestros mejores programas nacionales. Lo mismo debería llamarnos a una profunda reflexión.

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